Mostrando entradas con la etiqueta artículos de fondo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta artículos de fondo. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de enero de 2013

'Una siesta de doce años' Carles Capdevila, Periodista


Educar debe de ser una cosa parecida a espabilar a los niños y frenar a los adolescentes. Justo lo contrario de lo que hacemos: no es extraño ver niños de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver algunos de catorce sin hora de volver a casa. Lo hemos llamado sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al insti sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca. Sorprende que haya tanta literatura médica y psicopedagógica para afrontar el embarazo, el parto y el primer año de vida, y que exista un vacío que llega hasta los libros de socorro para padres de adolescentes, esos que lucen títulos tan sugerentes como Mi hijo me pega o Mi hijo se droga. Los niños de entre dos y doce años no tienen quien les escriba. 
Desde que abandonan el pañal (¡ya era hora!) hasta que llegan las compresas (y que duren), desde que los desenganchas del chupete hasta que te hueles que se han enganchado al tabaco, los padres hacemos una cosa fantástica: descansamos. Reponemos fuerzas del estrés de haberlos parido y enseñado a andar y nos desentendemos hasta que toca irlos a buscar de madrugada a la disco. Ahora que al fin volvemos a poder dormir, y hasta que el miedo al accidente de moto nos vuelva a desvelar, hacemos una siesta educativa de diez o doce años.
Alguien se estremecerá pensando que este período es precisamente el momento clave para educarlos. Tranquilo, que por algo los llevamos a la escuela. Y si llegan inmaduros a primero de ESO que nadie sufra, allá los esperan los colegas de bachillerato que nos los sobreespabilarán en un curso y medio, máximo dos. Al modelo de padres que sobreprotege a los pequeños y abandona los adolescentes nadie los podrá acusar de haber fracasado educando a sus hijos. No lo han intentado siquiera. Los maestros hacen algo más que huelga o vacaciones, y la educación es bastante más que un problema. Pido perdón tres veces: por colocar en un título tres palabras tan cursis y pasadas de moda, por haberlo hecho para hablar de los maestros, y, sobre todo sobre todo, porque mi idea es -lo siento mucho- hablar bien de ellos. Sé que mi doble condición de padre y periodista me invita a criticarlos por hacer demasiadas vacaciones (como padre) y me sugiere que hable de temas importantes, como la ley de educación (es lo mínimo que se le pide a un periodista esta semana).
Pero estoy harto de que la palabra más utilizada junto a escuela sea ‘fracaso’ y delante de educación acostumbre a aparecer siempre el concepto ‘problema’, y que ‘maestro’ suela compartir titular con ‘huelga’.
La escuela hace algo más que fracasar, los maestros hacen algo más que hacer huelga (y vacaciones) y la educación es bastante más que un problema. De hecho es la única solución, pero esto nos lo tenemos muy callado, por si acaso. Mi proceso, íntimo y personal, ha sido el siguiente: empecé siendo padre, a partir de mis hijos aprendí a querer el hecho educativo, el trabajo de criarlos, de encarrilarlos, y, mira por donde, ahora aprecio a los maestros, mis cómplices. ¿Cómo no he de querer a una gente que se dedica a educar a mis hijos? Por esto me duele que se hable mal por sistema de mis queridos maestros, que no son todos los que cobran por hacerlo, claro está, sino los que son, los que suman a la profesión las tres palabras del título, los que mientras muchos padres se los imaginan en una playa de Hawái están encerrados en alguna escuela de verano, haciendo formación, buscando herramientas nuevas, métodos más adecuados. 
Os deseo que aprovechéis estos días para rearmaros moralmente. Porque hace falta mucha moral para ser maestro. Moral en el sentido de los valores y moral para afrontar el día a día sin sentir el aprecio y la confianza imprescindibles. Ni los de la sociedad en general, ni los de los padres que os transferimos las criaturas pero no la autoridad. ¿Os imagináis un país que dejara su material más sensible, las criaturas, en sus años más importantes, de los cero a los dieciséis, y con la misión más decisiva, formarlos, en manos de unas personas en quienes no confía? Las leyes pasan, y las pizarras dejan de ensuciarnos los dedos de tiza para convertirse en digitales. Pero la fuerza y la influencia de un buen maestro siempre marcará la diferencia: el que es capaz de colgar la mochila de un desaliento justificado junto a las mochilas de los alumnos y, ya liberado de peso, asume de buen humor que no será recordado por lo que le toca enseñar, sino por lo que aprenderán de él.
Carles Capdevila / Periodista.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La gestión en la Administración Pública

EL NORTE DE CASTILLA 06/09/12
VALLADOLID06/09/12
Prensa: Diaria
Tirada: 37.027 Ejemplares
Difusión: 31.473 Ejemplares
Página: 19
Sección: OPINIÓN Valor: 1.830,00 € Área (cm2): 469,8 Ocupación: 46,45 % Documento: 1/1 Autor: Núm. Lectores

viernes, 10 de agosto de 2012

Mamandurrias

Esta mañana me ha puesto encima de la mesa un compañero el BOE del miércoles 13 de junio de 2012, en el cual se ha vuelto a licitar la contratación del servicio para la impresión, manipulado y envío de documentos de vidas laborales y bases de cotización del TGSS. El valor estimado del contrato es de: 4.711.640,00 euros. 
Y nosotros, trabajadores de la TGSS, sin paga extra de Navidad. ¡FLIPANTE!

Para los que no sepáis cómo ocurrió la "privatización" del servicio de expedición de vidas laborales, os pongo en antecedentes: las vidas laborales y bases de cotización eran un servicio que sólo se ofrecía por la TGSS. De repente decidieron (los de siempre) que se externalizaba el servicio de vidas laborales. Así que actualmente la vida laboral tan sólo se puede conseguir a través de una llamada 
a un teléfono 901 ( y que envían al domicilio del interesado; domicilio que, si no está actualizado, deben dirigirse a la Administración de la TGSS para su modificación y posterior envío por correo de su vida laboral al domicilio ya actualizado) o a través de Internet. Muy cómodo y funcional. Lo de acercar la Administración al ciudadano ya hace tiempo que se lo pasaron por el forro de la camisa.

Y también se les ocurrió a los lumbreras (los de siempre) hacer una campaña anual de vidas laborales y bases de cotización que envían a "toda la población", y este es el tema que nos ocupa. Así tenemos que:
-    los que necesiten un vida laboral y se acerquen a una
Administración de la Tesorería no podrán obtenerla al momento y, en cambio,
-    los que no la necesiten ni la quieran para nada se les envía
igual, para que empapelen la habitación de sus hijos o hagan unos bonitos aviones de papel.

Lo cual me lleva a hacerme unas inocentes preguntas:

-    ¿A qué empresas se les está pagando estas contrataciones para
unos servicios que YO, funcionaria de la TGSS  (y mis compañeros ), perfectamente podríamos y "deberíamos" hacer?
-    ¿A dónde va parte de ese sueldo que me están quitando año tras
año?, ¿al pago de estos servicios?
-    ¿Cómo puede ser que se recorten las necesidades básicas de la
población: sanidad, educación, prestaciones sociales, sueldos, subidas de impuestos... y NO se pare este "despilfarro" de dinero hacia empresas privadas?

No se me ocurre otra cosa que gritar: ¡BASTA YA!

Hago un llamamiento a vosotros, compañeros, para que difundáis esto y cuando digo difundir me refiero a medios de comunicación. Si tenéis conocidos en periódicos, radio, TV, etc. hacérselo llegar.

Lo suscribe: María Isabel Quintana Suárez, funcionaria de la TGSS, con un puesto de trabajo en la Administración ganado a pulso en una oposición hace 20 años y que ve cómo su sueldo se acerca cada vez más al de sus inicios en el año 1992.

¡NO TE QUEDES PARADO! ¡HABLA, CHILLA, GRITA, MANIFIÉSTATE...! PERO, POR FAVOR, NO TE QUEDES PARADO. SON TUS DERECHOS.

jueves, 10 de mayo de 2012

Huelga 22 mayo

Los cinco sindicatos representativos a nivel estatal proponen huelga en el sector de la educación pública para el día 22 de mayo
Contra los recortes y en defensa del servicio público educativo

Los sindicatos representativos de la enseñanza, FE.CCOO, ANPE, CSI.F, STEs-i y FETE-UGT, proponemos una huelga estatal en el sector el próximo día 22 de mayo para protestar contra los recortes educativos y en defensa de los servicios públicos. 

Las medidas que están adoptando los gobiernos de España y de las comunidades autónomas se traducirán en un recorte de los presupuestos educativos de entre el 25% y el 30%. Así se reconoce sin ningún género de dudas en el llamado Programa Nacional de reformas, presentado por el Gobierno central.

Este brutal recorte, añadido al que ya hemos sufrido estos últimos años, supondrá un retroceso histórico. Las aulas volverán a masificarse. En Educación Infantil y Primaria se podrán agrupar hasta 30 alumnos por aula, en Secundaria hasta 36 y en Bachillerato hasta 42 ampliables hasta 46. Estas condiciones perjudicarán especialmente a la Educación Infantil, al primer ciclo de la ESO a la Formación Profesional y la escuela rural, además de a los centros que escolaricen a alumnos con necesidades educativas especiales.

No se cubrirán las ausencias del profesorado durante las dos primeras semanas de baja laboral, lo que generará muchos problemas organizativos y de convivencia en los centros al quedar los grupos, ya de por sí sobrecargados, sin un profesor que pueda atenderlos adecuadamente. Y constituirá un castigo para el alumnado de segundo de bachillerato en puertas de las pruebas de selectividad.

El abandono de determinados programas de apoyo a la Educación Infantil y de nuevas tecnologías y la no implantación de los ciclos de Formación Profesional actualizados representa un gran paso atrás en la calidad del sistema educativo.

También consideramos extremadamente grave también el deterioro de las condiciones laborales del profesorado. A los recortes retributivos de más del 6% aplicados desde junio de 2010, ahora se suman medidas como el incremento del horario lectivo, la desaparición de las reducciones del horario lectivo para el profesorado mayor de 55 años, sustanciales recortes salariales en caso de baja por enfermedad, la congelación de las ofertas de empleo público, la desaparición de las condiciones de la jubilación anticipada, la transformación de nombramientos a tiempo completo a tiempo parcial, el cese del personal interino a 30 de junio para no pagarles las vacaciones, etc. Todo ello se materializará en una reducción de la plantilla docente de proporciones incalculables, que repercutirá gravemente en la calidad y equidad de la enseñanza.

Por otra parte, en la universidad el recorte asciende a un 62,5%. Los contratos de ciencia se han reducido en 43%, el capítulo de I+D+i, en un 25,52%, un 11,6% las becas y ayudas al estudio y en un 41,4% los programas Erasmus 41,4%.

Por ello reivindicamos más que nunca una universidad pública para todos y todas, rechazamos el incremento de las tasas ni a la universidad de élite y el modelo asistencial de becas ni a la reducción de estas.

Por lo que respecta al personal de servicios educativos y complementarios (PSEC), los recortes en el Ministerio de Educación y en los Presupuestos Generales del Estado suponen la prohibición de contratar personal laboral interino; el incremento de la jornada laboral a 37.5 horas, la supresión de programas (0-3 años), menos inversión, la reducción de plantillas, la suspensión de ofertas de empleo público, la congelación salarial y el empeoramiento de condiciones laborales.

Como consecuencia de estas políticas, durante muchos años no se incorporarán al sistema educativo nuevos docentes. Las promociones de jóvenes recién titulados en nuestras universidades o que estén a punto de titularse en los próximos años en estudios conducentes a la enseñanza están siendo condenados al desempleo más absoluto. La situación puede ser dramática para la educación pública.
7 de mayo de 2012
FE.CCOO ANPE CSIF STEs-I FETE-UGT

miércoles, 25 de abril de 2012

Orgullo Funcionario

Aclaración: Antonio Beteta fue durante años consejero de Hacienda de Esperanza Aguirre en la comunidad de Madrid y ahora es Secretario de Estado de Adeministración pública. Hace poco dijo que se tenía que acabar lo del cafetito y lo de leer el periódico en horas de trabajo.

 
AL INDIVIDUO LLAMADO ANTONIO BETETA - Secretario de Estado de Función Pública
 
            Con sorpresa, estupor y fuera de mi jornada laboral leo sus declaraciones acerca de los funcionarios y, como le veo muy crecidito he decidido responderle del mismo modo y comienzo diciéndole que es usted un “mal nacido”, y ahora me explico.
 
            Mi nombre es Agustín González, soy funcionario de carrera desde hace 32 años y presto mis servicios en el Ayuntamiento de Arganda del Rey. Al día de hoy mi salario neto está en torno a 1150 Euros mensuales, gracias a que cobro 10 trienios a 13,47 Euros brutos cada uno, es decir, que si quitamos los 134,70 de antigüedad me queda un sueldo pelado de 1000 Euros.
 
            Desempeño las funciones que me han sido encomendadas en función de mi categoría (Antes Grupo E, ahora AP) con la mayor diligencia que mi corto conocimiento me da. Trabajo desde las 8,30 h. hasta las 17,30, disponiendo de una hora para comer. También tengo establecido un tiempo para el desayuno dentro de mi jornada de trabajo, que aprovecho, aunque no en su integridad para tomarme un cafelito y un bollo. ¿Sabe por qué?. Pues porque es mi derecho. Eso sí, si alguien precisa de mis servicios durante ese tiempo de desayuno, dejo aparcado el cafelito y atiendo el requerimiento sin hacer un mal gesto, porque me considero un profesional íntegro.
 
            Yo no leo el periódico en mi puesto de trabajo, pero para su desconsuelo le diré que si lo leo cuando llego a casa, con ello aprendo a conocer a individuos como Usted y me entero de lo que pasa por el mundo. Yo dedico 8 o 10 minutos de los del desayuno a tomarme el cafelito, en lugar de la media hora que me corresponde. Yo no considero que esté de mas en mi puesto de trabajo, ya que soy yo solo para un centro educativo de 24 aulas en el que tengo que encargarme de la apertura y cierre de instalaciones, ejercer la discreta vigilancia, atender y dirigir a las personas que pasan por el Centro, efectuar las operaciones de mantenimiento simple y comunicar con diligencia aquellas que no pueda reparar, controlar el buen funcionamiento de la calefacción, trasladar mobiliario, mantener la limpieza de un recinto de 6000 o 7000 metros cuadrados. Yo no creo que gane mucho, y al salario arriba indicado le remito. Yo no me creo que viva bien y si es así es porque en su momento me supe administrar. Yo no soy feliz en mi trabajo, asisto a él por imperativo legal y porque el salario a fin de mes es el que me hace feliz cuando me lo gasto en lo que me da la gana. Finalmente, en mi modesta opinión yo no creo que sobren funcionarios.
 
            Ahora bien, si lo que Vd. Entiende por funcionarios no son personas como yo, sino individuos puestos a dedo como Vd., o como sus amiguitos del alma a los que instalan cómodamente en un despacho en el que no se sabe a que se dedican, con unos sueldos 4 veces superiores al mío, con dietas, con teléfono pagado por la empresa (Yo cuando tengo que establecer una comunicación urgente lo hago con mi teléfono privado y si me tengo que desplazar lo hago con mi coche sin cobrar nada a cambio). Sus salarios también van incluidos en la nómina del funcionariado y son los que elevan las cifras. Pertenecen por tanto al presupuesto, que no al cuerpo, una pléyade de políticos inútiles como Vd., de enchufados y parientes puestos a dedo por Vd. Y gentuza como Vd., de militantes del partido colocados en las empresas públicas sin pasar por oposición ni por prueba de aptitud, sino simplemente por el hecho de ser amigos de Vd. Y de personajillos como Vd.; entonces estoy de acuerdo en que sobran funcionarios empezando por Vd. Y su maestra de ceremonias, la Sra. Aguirre, que fue la escuela en la que aprendió Vd. A ensuciar la imagen de los honrados funcionarios a los que año tras año nos vienen vilipendiando y reduciendo o congelando el salario hasta habernos hecho casi imposible sobrevivir. Sobran Eurodiputados. Sobran Ministerios sin funciones, sobran Secretarios, Subsecretarios. Sobran Consejerías, Sobra el Senado y la mayor parte del Congreso. Sobran Diputaciones. Sobran Concejales con dedicación exclusiva y con las mismas prerrogativas y los mismos sueldos que si fuesen Ministros. Sobran Coordinadores, Asesores y Amiguitos del alma. Sobran ladrones que dilapidan el dinero de los administrados o simplemente se lo llevan a su cuenta de Belice, Suiza o Las Caimán. Sobran Gurtels, Emersas, Brugales, Campeones, ERE’s. Sobra su condescendencia con los ladrones que evaden impuestos concediéndoles amnistias Fiscales. Sobra su permisividad con los Aliertas, Botines, González, etc. A la hora de facilitarles las jubilaciones anticipadas a cuenta del contribuyente, o a la hora de regalarles nuestro dinero por su mala gestión. Sobran enchufados sin capacidad para desempeñar labores que finalmente tenemos que realizar los “FUNCIONARIOS DE VERDAD”. Sobran dietas, sobran coches oficiales, sobran los guardaespaldas para empleados de telefónica, sobran los sueldos vitalicios de los expresidentes y los de los exministros. Sobran los cuadros de los Presidentes del Congreso. Sobran pelotas de goma para asesinar al pueblo. Sobran las fiestas taurinas, las fallas, la Semana Santa y la Iglesia en general. Sobra gentuza como Vds. Que lo único que son es una lacra para este país, que se llama España.
 
            Por el contrario no solo creo que no sobran, sino que faltan Médicos, Profesores, Inspectores de Hacienda y de Trabajo, buenos administrativos para agilizar la atención a los ciudadanos, faltan barrenderos, faltan jardineros y falta un mínimo de vergüenza en individuos como Vd.
 
            Por todo ello, no puedo ni voy a permitir que un mequetrefe impresentable como usted ponga en duda mi honradez profesional demostrada a lo largo de 32 años con gobiernos del Partido Comunista, Izquierda Unida, Partido Popular y Partido Socialista, cuando la de ustedes está en entredicho en tanto que lo resuelvan los tribunales correspondientes.

jueves, 29 de marzo de 2012

Derechos, que no privilegios

Una profesora escribió la carta que adjunto y ha pedido que la reenviemos. Más que nunca tenemos que mostrar a la sociedad que hacemos un trabajo digno y bien  difícil.

DERECHOS, QUE NO PRIVILEGIOS

Según el Diccionario de uso del español de María Moliner, privilegio es la excepción  de una obligación, o posibilidad de hacer o tener algo que a los demás les está prohibido o vedado, que tiene una persona por una circunstancia propia o por concesión de un superior.  Por el contrario derecho es la circunstancia de poder exigir una cosa porque es justa.

Soy funcionaria, me dedico a la docencia y trabajo en un instituto de educación secundaria, en este país. Y no, yo no tengo privilegios.

El sueldo que cobro es un derecho que me gano honradamente con mi trabajo. Está regulado por un convenio en el que participan y firman todas las partes interesadas. Es transparente, cualquier ciudadano puede saber lo que cobro. Hacienda conoce perfectamente mis ingresos, en mi declaración no cabe el fraude ni la picaresca. Mis ahorros, pocos, están en entidades bancarias completamente controladas por el estado, y no en paraísos fiscales. Me levanto todas las mañanas a las seis y media para ir a trabajar. Cuando regreso estoy cansada, porque, aunque no lo parezca, este oficio es agotador. Diariamente doy cuenta de mi trabajo primero a mis alumnos y por supuesto a sus padres, luego a mi  director y si es preciso al inspector de mi zona, porque yo sí tengo jefes. Obtuve  mi puesto de trabajo aprobando una oposición, que por si alguien no lo sabe, es una prueba muy dura, y no hubo “enchufismos” de ninguna clase. Si tengo que ir a trabajar en coche, el vehículo es propio y pago la gasolina, yo no tengo coche oficial ni chófer. Si he de quedarme a comer, me pago la comida, yo no cobro dietas. El café y el almuerzo corren por mi cuenta, y hasta los bolígrafos rojos que gasto para corregir los ejercicios de mis alumnos, los compro con mi dinero. Los libros de texto y de lectura que necesito para trabajar, de momento, nos los ceden, gratuitamente las editoriales, tampoco les cuestan un euro a la Administración.

No, yo no tengo privilegios. Alguien podría pensar que disfruto de un mes de vacaciones más que el resto de mortales. Pero durante el curso escolar trabajo prácticamente todos los domingos, y cuando no trabajo en domingo es porque lo he hecho en sábado. Si cuentan todos estos días, verán que suman más de 31, que son los que tiene el mes de Julio. Cuando llevo a mis alumnos de excursión o de viaje, les dedico las 24 horas, dejando a mis hijos y a mi familia.

No, yo no tengo privilegios. Y sin embargo me siento privilegiada. Sí, me siento privilegiada porque considero que mi trabajo es muy importante y valioso y realizo un servicio social. Me siento privilegiada cuando veo crecer y madurar a mis alumnos, los veo superar sus dificultades y aprender, y yo estoy ahí ayudándoles, aunque solo sea un poquito. Me siento privilegiada cuando mis alumnos me saludan por la calle, casi siempre  con una sonrisa y cuando hablo con sus padres con la cordialidad propia de quienes comparten objetivos. Me siento privilegiada cuando encuentro a antiguos alumnos y me hablan de sus vidas, de sus éxitos y sus proyectos. Y sobre todo me siento privilegiada porque trabajo rodeada de extraordinarios profesionales que se dejan la piel día a día para llevar a buen puerto esta nave que la Administración se empeña en hacer zozobrar.

Sí, estos son mis privilegios, pero puedo asegurarles que no le cuestan ni un euro al contribuyente.

Con todo, no crean que quiero ponerme medallas, nada más lejos. En el fondo me siento como el siervo inútil del Evangelio, al fin y al cabo solo cumplo con mis obligaciones. Pero es importante no confundir derechos con privilegios. Los recortes en Sanidad y Educación, son recortes en derechos y no en privilegios. Que no os confundan. No veáis enemigos donde hay amigos, ni verdugos donde hay víctimas como vosotros. Confundir es un arma de poder para camuflar al verdadero culpable.

Con todo lo que está cayendo sobre los docentes, lo que más me duele no es la pérdida de poder adquisitivo, sino el menoscabo moral al que se nos está sometiendo. Sólo pido a la sociedad, respeto. A los políticos, honestidad, porque muchos han olvidado el significado de esa palabra, si es que lo conocieron alguna vez. También les pido valentía, porque pisotear al débil es de cobardes. Los culpables de esta crisis son mucho más poderosos que nosotros y sí tienen privilegios, que lo paguen ellos.  Por la dignidad del docente, que es lo que no nos pueden quitar.
--
Francisca Escarpa Peña. 

sábado, 21 de enero de 2012

La culpa es de los funcionarios

Autor: MARIA PIEDAD PIÑERA SALMERON
21 diciembre 2011
Maria Piedad Piñera Salmeron
Sindicato de Enfermería
Resulta que en la década prodigiosa del pelotazo, cuando media España se lo llevaba caliente a casa, cuando un encofrador sin estudios se embolsaba tres mil euros, cuando hasta el último garrulo montaba una constructora y en connivencia con un par de concejales se forraba sin cuento, cuando un gañán que no sabía levantar tres ladrillos a derechas se paseaba en Audi, los funcionarios aguantaban y penaban. Nadie se acordaba de ellos. Eran los parias, los que hacían números para cuadrar su hipoteca, hacer la compra en el Carrefour y llegar a fin de mes, porque un nutrido grupo de compatriotas se estaba haciendo de oro inflando el globo de la economía hasta llegar a lo que ahora hemos llegado.

http://www.satse.es/comunicacion/blog/soy-funcionaria

lunes, 12 de diciembre de 2011

La enseñanza publica, la mejor

VÍCTOR MANUEL ALMEIDA - Getafe, Madrid - ELPAIS, 11/12/2011
Solo con una educación de calidad para todos que haga que cada individuo dé lo mejor de sí mismo y solo si la educación es capaz de hacer que cada uno -con independencia de su renta y posición social de partida- dé lo mejor de sí mismo, podremos crear una sociedad que, además de justa, sea competitiva e innovadora.

martes, 8 de noviembre de 2011

Por qué un ciudadano debería protestar...

Desde luego no son mis palabras, ni suscribo totalmente el enfoque o lo que se dice, pero me parece muy valioso.
--------------------
Por Qué Un Padre Ciudadano Deberia Protestar Por Las Politicas Educativas de Madrid

sábado, 8 de octubre de 2011

Eso de la ESO

Estupendo blog el de este profesor/escritor. Y estupenda entrada:

[...]

Así que hoy, como homenaje a todos los alumnos de la pública, a todos los chicos y chicas que han llenado e inundado Madrid con sus pancartas creativas, con su entusiasmo por el futuro, con su fuerza crítica y con sus camisetas verdes, publico íntegro el texto de esa carta. El relato de una alumna de 1º de Bachillerato que resume, línea por línea, la realidad que hoy aqueja a nuestras aulas. Esas de las que nuestros estudiantes son -y han de ser siempre- los verdaderos protagonistas.

CARTA ABIERTA DE UNA ALUMNA DE 1º BACHILLERATO
Estos días han circulado por internet multitud de cartas abiertas de profesores tratando de explicar que no son dos horas, que no son ellos los más perjudicados. Que somos nosotros. Me indigna ver cómo todo su esfuerzo no sirve para nada en cuanto algún político deja caer frente a los medios que son unos vagos y que sus protestas se deben a esas dos horas que no dejan de mencionar. Nos manipulan como quieren, sus medias verdades aparecen en las primeras planas de sus periódicos mientras los hechos, las cifras objetivas, quedan sepultadas bajo sus artimañas electorales. [...] Leer más... 

viernes, 30 de septiembre de 2011

El crimen perfecto. El asalto a la escuela pública en once pasos.



Personalmente no estoy de acuerdo en bastantes extremos, pero sí en otros, y creo que merece la pena hacerse eco. Me ha llegado a través de profesores de Castilla-La Mancha.
Feliciano Mayorga Tarriño  -  10-09-2011


Paso 1
. La justificación: Las cuentas de la Comunidad Autónoma están en situación terminal, al borde de la quiebra, por la pésima gestión del gobierno socialista. No tenemos más remedio que efectuar recortes traumáticos.
Mentira del paso 1
. Es cierto que es muy elevado el endeudamiento, pero se podrían incrementar ingresos en vez de reducir gastos, bastaría con disminuir el fraude fiscal en la región, crear un impuesto de donaciones o patrimonio, etc., además de eliminar otros gastos con menor impacto. No es una cuestión de necesidad sino de prioridades.
Paso 2
.Es preciso reducir los gastos sociales, empezando por la educación.
Mentira del paso 2
. La educación no es un coste sino una inversión, y más necesaria que nunca en un momento de crisis donde es urgente modificar el modelo productivo. El conocimiento es el principal factor de riqueza en el mercado global.
Paso 3
. Aumentando en dos horas lectivas el trabajo de los profesores nos ahorramos miles de puestos de trabajo.
Mentira del paso 3.
A esos miles de puestos de trabajo hay que pagarles el subsidio de desempleo, se dilapidan los costes de decenas de años de formación desembolsados por sus familias y el Estado, y se les veta la posibilidad de consumir, lo que repercutirá en la demanda. Se priva a la escuela de un recurso y se deja al "recurso"(persona interino) sin recursos.
Paso 4.
Los costes del paro se los trasladamos a través del INEM al Estado central gobernado por los socialistas.
Mentira del paso 4.
El desempleo lo pagan también los ciudadanos de Castilla–Mancha con sus impuestos.
Paso 5.
Ante previsibles protestas se estigmatiza públicamente a la víctima: "son unos vagos y unos privilegiados". Lo que despierta la simpatía casi unánime de la opinión pública, que así puede desahogar su frustración con un chivo expiatorio más asequible que los especuladores y banqueros causantes de la crisis.
Mentira del paso 5.
Los profesores no tendrían inconveniente en trabajar dos horas lectivas más si con ello se mejorara la calidad de la enseñanza, ya que de todos modos habrán de cumplir las treinta y siete horas y media que marca la ley. Lo que se les exige, en camibio, es aumentar dos horas lectivas para con ellas amortizar a sus compañeros, disminuir la plantilla y empeorar el servicio que ofrecen a los ciudadanos.
Paso 6.
El mejor momento para asestar el golpe mortal es antes del inicio de curso, de ese modo se descarta el riesgo de que se articule la resistencia desde dentro. La amenaza de huelga desaparece. Más si se suma el desmantelamiento exprés de los sindicatos tras la erosión prolongada de su credibilidad.
Mentira del paso 6.
Esa decisión genera el caos en los centros y tira por tierra el trabajo de los equipos directivos. El personal interino, al que se le había dado destino provisional hace una semana ve frustrado de pronto todo su proyecto vital y no se le deja ni siquiera la cortesía de un año para dar un giro laboral a su vida. Los sindicatos han cometido graves errores pero su desprestigio generalizado forma parte de una eficaz estrategia para limitar el poder de la clase trabajadora.
Paso 7.
Se compra el silencio de los profesores y su colaboración en la liquidación laboral de sus compañeros con el anuncio de una improbable compensación de las horas.
Mentira del paso 7
. Es un regalo envenenado, que desactiva la solidaridad a corto plazo, y que se inscribe dentro de una estrategia más ambiciosa de eliminación paulatina de lo público.
Paso 8.
Se convence a la población de que la medida, además de necesaria, no afectará a la calidad educativa. Con la esperanza de que los padres y la sociedad se acostumbrarán progresivamente a un lento deterioro de la escuela, como las ranas al agua caliente cuando los incrementos de temperatura son constantes y moderados.
Mentira del paso 8
Las medidas disminuyen gravemente la calidad del servicio al atender a los mismos niños con una importante reducción de recursos humanos. El objetivo a medio plazo es evidente: volver más atractiva la educación privada y concertada (50% en la Comunidad de Madrid, que sirve de modelo). A estas medidas seguirán desgravaciones fiscales a las familias que opten por los centros privados, reducción de becas, pérdida de la gratuidad de los libros, dotación de suelo y transferencias de recursos directos e indirectos del Estado hacia el sector privado.
Paso 9.
Se eliminan interinos, se congelan las oposiciones y la oferta de empleo público de forma provisional. Así se logra rebajar el déficit y mejorar las cuentas. Pero la intención es mantener esta congelación indefinidamente, aunque haya acabado la crisis.
Mentira del paso 9
. La verdadera finalidad de las medidas adoptadas es reconvertir el máximo posible de funcionarios en asalariados, rebajando de ese modo los impuestos en favor de los beneficios y destruyendo la independencia de un colectivo, hasta ahora blindado laboralmente, al poder de los empleadores. El poder económico logra así doblegar aún más al poder del Estado.
Paso 10
. Tras defenestrar lo público y eliminar, por doctrinarias, las horas de ciudadanía, se potenciarán los conciertos privados para garantizar el derecho de los padres a elegir el ideario de sus hijos.
Mentira del paso 10.
Les importa un comino el derecho de los padres. Al transferir el alumnado de los centros públicos a los concertados se busca eliminar la pluralidad natural del profesorado, que favorece el libre intercambio de opiniones, y someter a las nuevas generaciones al control ideológico de la Iglesia.
Paso 11.
En varias legislaturas se alcanza el sueño liberal–conservador: una población asalariada con contratos precarios y miedo a perder el empleo, una vasta red de autónomos y emprendedores identificados con el libre mercado, los jóvenes de clase media poblando las misas de los domingos por la mañana y los hijos de inmigrantes y clases bajas recogidos en escuelas públicas de pésima calidad para que nunca tengan la oportunidad de escapar a su posición social subalterna.
Mentira del paso 11.
Las minorías pudientes gobernando para siempre.
FELICIANO MAYORGA TARRIÑO
FILÓSOFO Y ESCRITOR

miércoles, 21 de septiembre de 2011

'Lo de las dos horas es lo de menos' - 'A mí lo que me molesta es que me pongan etiquetas'

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/latrinchera/2011/09/21/un-dia-de-clase-sin-clase.html

No puedo estar más de acuerdo con la mayoría de las cosas que explica esta compañera de secundaria, y con su manera de hacerlo.

¡Buen trabajo!

Este es el tipo de información que hay que esforzarse en dar, para que la gente sepamos cómo funcionan las cosas antes de que decidan por nosotros.

Reflexiones sobre la huelga y la educación (escritas por alguien que no hace huelga)

POR QUÉ NO ME UNO A LA HUELGA, CACEROLADAS O ENCIERROS
Soy profesor de Escuelas Oficiales de Idiomas en la Comunidad de Madrid. Estoy en desacuerdo con las instrucciones dictadas en julio para el inicio de curso 2011-2012. Es muy dudoso que un descenso de la inversión en Educación, sobre todo en tiempos de crisis económica (algunos también dicen que de valores), sea la senda más apropiada para mejorar el país en que vivimos. Si el objetivo del “recorte” es ahorrar en educación pública en la Comunidad de Madrid, no es sensato que, al menos, no se haya producido tras un proceso de diálogo o negociación con los profesionales del sector. Las medidas dictadas, que son legales y legítimas (pues responden a una manera de entender los servicios públicos del partido gobernante, elegido mayoritariamente por los madrileños), se han decretado sin un consenso previo. Podría aceptarse el argumento de que en esta época todo el mundo ha de hacer algún sacrificio. El problema es que da la sensación de que esto no está sucediendo. Unos se están sacrificando más que otros. Toda esta cuestión daría para otro largo artículo, sin duda, pero no será éste. Aquí me centraré en hacer de “abogado del diablo”, por decirlo de una manera que todo el mundo entiende.
Por las razones apuntadas, he apoyado (aun sin grandes alharacas) la movilización y he ido a la manifestación del día 14 de septiembre: porque la educación es clave para un país, más todavía en tiempos de crisis. Y porque la educación pública alcanza a amplios espectros de la ciudadanía, incluyendo a capas de la población más desfavorecidas; por eso es justo defenderla siempre de manera sensata y argumentada.
No obstante, pese a apoyar a nivel global el descontento de los profesores tras las instrucciones de julio de 2011, he decidido no sumarme a las huelgas o encierros: es decir, a las medidas más drásticas. Querría enumerar a continuación mis motivos. Unos son más personales y otros más generales. Unos son más subjetivos que otros. Mis motivos son discutibles, por supuesto, y algunas de las opiniones vertidas en esta pieza son polémicas. Son, de todas formas, mis impresiones independientes. Opiniones que no pretenderían “hacerle el juego a nadie” (expresión nefasta) ni caer en lugares comunes: aunque, posiblemente, habré cometido ambos pecados, qué le vamos a hacer. Espero que, al menos, sirvan como acicate para debatir con respeto y armonía y, quizá, reconsiderar algunos puntos de vista.
Mis motivos más importantes para no hacer huelga son, seguramente, los cuatro primeros que aporto:
1-Hacer huelga me parece un fracaso social y una medida fácil. No acudir al lugar de trabajo supone, para mí, un dilema que afecta a mi ética profesional. Yo, personalmente, estoy en contra de las huelgas como estrategia para expresar un descontento, reclamar dinero o conseguir objetivos. Creo que hay otras maneras: campañas de información, cartas, debates, manifestaciones, reuniones, negociaciones… Por si fuera poco, opino que recurrir a la huelga, en nuestro caso concreto (profesores de enseñanzas de Régimen Especial), podría ser contraproducente.
2-Las huelgas perjudican sobre todo a los alumnos y padres de alumnos. Que son, en la práctica, nuestros “clientes”. Una huelga no mejora la calidad de la enseñanza e irrita y perturba a muchas personas genuinamente interesadas en aprender e ir a clase desde el primer día. Personas que se ven privadas de un servicio importante por razones que les pueden ser ajenas. Personas que pueden no entender o no compartir las razones que esgrimen aquellos que paralizan o boicotean la enseñanza pública por unas reivindicaciones concretas (más o menos justas). No hay por qué imponer modos de estar, pensar y actuar sobre otras personas (que bastantes problemas pueden tener ya en su vida). Lo que sí se debe hacer es informar y contextualizar. ¿Hace falta una huelga para tal menester?
3-Las huelgas en el sector público perjudican en especial a familias de clase media, clase media-baja o trabajadora. Los ricos y familias acomodadas, sobre todo en Madrid, llevan a sus hijos a centros privados o concertados. Y si quieren aprender idiomas, suelen optar por academias especializadas, British Council, Alianza Francesa, etc. Con una huelga hacemos daño a los que menos se lo merecen. Este argumento (para mí, sólido) suele despreciarse de un manotazo retórico. Como se dice en inglés, “think twice!”.
4-Aunque, como suela decirse, esto pueda significar “tirar piedras contra el propio tejado”, hay motivos, en mi modesta opinión, para considerar que las Escuelas Oficiales de Idiomas son un “lujo” estatal (nos guste admitirlo o no). Por eso hay que meditar mucho si, desde nuestra posición (privilegiada, por un lado, y marginal, por otro), nos conviene quejarnos demasiado. Los profesores de este cuerpo damos la misma docencia y ganamos lo mismo que los de Secundaria, siendo su labor objetivamente más dura, abnegada e importante que la nuestra. Además, se trata de una enseñanza de idiomas muy barata (menos de un euro por hora de clase) para un alumnado de todas las edades: es decir, nuestra labor es agradable y útil pero no pertenece a la enseñanza obligatoria. No es, pues, un disparate sostener que, en una determinada coyuntura, alguna administración decida recortar por ahí. En otros países europeos, hasta donde yo sé, no hay instituciones semejantes. ¿Podría estudiar, por ejemplo, francés o alemán en Londres, Budapest o Roma pagando 90 céntimos por cada hora de clase?
En este sentido, aducir que la demanda de alumnos ha aumentado en las EOIs no es un mérito intrínseco, sino algo lógico: por un lado, hay mucha gente desempleada con tiempo para estudiar. Y por otro, insisto: ¿cómo no va a haber demanda para aprender idiomas cuando un curso completo le cuesta al alumno lo mismo que tres semanas en un centro privado? Por eso, yo me pregunto: ¿nos interesa, realmente, quejarnos demasiado de nuestra situación? ¿No corremos más peligro como institución si, encima, clamamos contra unas medidas y aducimos que estamos siendo maltratados por la Comunidad de Madrid?
Esas cuatro son mis razones primordiales para no hacer huelga ni unirme a otro tipo de movilizaciones de carácter drástico.
Continúo ahora con otras reflexiones, percepciones y consideraciones menos importantes, mezclando asuntos más globales sobre educación con otros más concretos sobre Escuelas Oficiales de Idiomas:
5-Tengo escasa simpatía por los sindicatos, y son ellos principalmente los que están en el epicentro de las movilizaciones. Los sindicatos (sostenidos por los impuestos) están formados, en un porcentaje no desdeñable en nuestro campo, por “liberados de la enseñanza” o “desertores de la tiza”, personas a las que, en varios casos, no les gustaba enseñar y han buscado una salida de emergencia para no hacerlo. En mi opinión, ahora algunos de ellos son víctimas de una mala conciencia que les lleva a sobreactuar para “defender la educación” cuando quizá no eran tan reivindicativos cuando estaban en el aula… ¿Es esto demagogia? No lo sé: pero a poco que reflexionemos un poquito sobre el “perfil” del sindicalista, quizá no vayamos tan errados. A mí no me resulta cómodo compartir manifestaciones con banderas de la UGT o de la CNT, qué le vamos a hacer (tampoco con hoces y martillos, por cierto, que se multiplican en estas protestas). Por otro lado, la representatividad sindical entre los profesionales es muy escasa en comparación con su visibilidad y su “ruido”. Hay más socios del F.C. Barcelona que de UGT. ¿No es dudoso que unas personas que apenas nos representan tengan la legitimidad para “convocarnos” (¡a nosotros!) a “jornadas de lucha” y cosas semejantes? A mí no me representan. Y no quiero que me utilicen.
Y además, me cuesta mucho “cerrar filas”, por el mero hecho de ser “solidario” (aunque me dé pena el caso de algunos interinos), mientras no se traten otros muchos temas que deberían ponerse sobre la mesa cuando hablamos del funcionamiento y la calidad del sistema educativo (y, en concreto, de la enseñanza de idiomas). Los sindicatos pasan de puntillas sobre numerosos temas porque, quizá, no les interesa hablar de ellos. O porque son, por definición, conservadores: defienden, primordialmente, a su “clientela” (lo cual es lógico). En todo caso, me pregunto por qué los sindicatos han estado tantos años sin quejarse por otras cuestiones de nivel económico-laboral. Me pregunto por qué no consideran prioritario defender a los que no tienen trabajo ni aspiran a conseguirlo; a los que han sufrido tratos injustos en sus trabajos o en brumosos procesos de selección; a aquellos que son explotados en sus empresas o no cobran las horas extraordinarias que realizan. A todos aquellos que no llegan a los mil euros mensuales. Desconozco la respuesta, pero quizá tenga algo que ver con la cuestión de la “clientela” que mencioné más arriba. Y con el hecho de que en la Comunidad de Madrid gobierne el PP. Y llegados a este punto es cuando los sectarios de turno nos piden “que nos identifiquemos”, que presentemos al carnet de partido. Es decir: ¿y tú de parte de quién estás?
6-Dar dos horas más de clase no tiene por qué suponer una pérdida “irreparable” para la calidad de la enseñanza, como se ha dicho. En otros períodos o regiones se han impartido e imparten 20 o 21 horas de clase: ¿era la calidad de la enseñanza peor que ahora? La horquilla entre 18 y 21 horas docentes (que está en la Ley) se ha utilizado, pues, en distintos momentos en los últimos lustros en según qué autonomías. En otros países europeos se imparte un similar número de horas lectivas. Además, la “ratio” de alumnos por aula, según algunas estadísticas, en España no es superior a la de otros sitios. Y, por último, una consideración personal: ¿son los desdobles o las tutorías necesariamente positivos? ¿No suponen, por un lado, una disgregación del alumnado (¿no abogamos por la igualdad y por no dividir a los estudiantes por sexo, clase social o inteligencia?) y, por otro, el empleo de un tiempo precioso que podría utilizarse en dar inglés, matemáticas o lengua? Me disculpo si este punto no es demasiado convincente.
7-No es un disparate considerar que hubo, en los años de bonanza económica, un asombroso boom en el número de Escuelas Oficiales de Idiomas y en la cantidad de profesores (incluyendo abundantes interinos) trabajando en ellas. Fue una estupenda apuesta estatal y autonómica que conllevó un cierto riesgo, y que ahora se podría estar reconsiderando, por desgracia… No somos esenciales; y menos aún (estoy hay que reconocerlo) los profesores de idiomas minoritarios. Lo mismo que hubo una explosión del ladrillo (una burbuja), quizá haya ocurrido algo similar en nuestro campo. ¿Nos conviene protestar en exceso tras los años de bonanza? ¿No están otros sectores sufriendo también los efectos del pinchazo de varias burbujas? ¿Hay que enquistarse en las burbujas?
8-Hay aspectos obviamente positivos de nuestra profesión que no se están mencionando por razones meramente políticas (que no ideológicas). En la Comunidad de Madrid se multiplicaron el número de EOIs en pocos años. Supongo que entonces nos alegremos todos. Ahora hay nada menos que 35: 35 centros públicos no universitarios donde se imparte enseñanza de idiomas a adultos… Eso es algo fabuloso, claro. Gracias a esa ampliación, somos hoy muchos los que tenemos trabajo en este campo, y deberíamos estar agradecidos (yo lo estoy). Cuando era alumno de EOIs, nunca pensé que pudiera tener la suerte de trabajar en esto algún día. Por otro lado, también en Madrid se ha reducido la “ratio” de alumnos por aula a 25, lo cual ha sido una medida beneficiosa. Reconozcámoslo. ¿Es honesto fijarse solo en los aspectos negativos, cuando las cosas vienen mal dadas?
9-Lo peor de todo este asunto de los “recortes” es, obviamente, el de los interinos que trabajaban y que ya no podrán hacerlo (o sólo para sustituciones). Conozco a varios de ellos. Fui interino durante cuatro años y, al contrario que a algunos compañeros (por lo que parece), nunca se me pasó por la cabeza asumir que ya tenía asegurado mi trabajo de por vida o que, por el hecho de haber disfrutado de algunas vacantes o sustituciones, eso ya significaba que yo iba a ser profesor “indefinido” dentro de este cuerpo. Por eso opino que cuando se habla de “despidos”, en este caso, no se está utilizando el término apropiado. Los interinos se definen justamente por no tener su puesto asegurado y por estar a expensas de las necesidades o apuestas de la Administración.
Yo, siendo interino, tuve la fortuna de trabajar todos los años (el primero tuve una sustitución que se convirtió en vacante). Pero sabía que mi vida pendía de un hilo y siempre (repito, siempre) tuve abiertos otros “frentes laborales” por si esto se me torcía. Y en todo caso, si un año no hubiese trabajado, en ningún caso me habría considerado “despedido”, ni hubiese puesto el grito en el cielo. Me habría dado rabia, eso sí. Y hubiese sido (por cierto) autocrítico. Si hubiese visto, en fin, que mi situación dentro de este cuerpo se ponía complicada (y así lo pensé varias veces antes de hacer la última Oposición), me habría “movido”: habría probado otras opciones laborales en Madrid u otros lugares. Es decir, habría reconsiderado mi posición y mis metas y, en suma, me habría buscado la vida (enviando currículos a colegios, academias o empresas, cambiando de sector, ciudad o país, etc.). Por otro lado, y aunque por decir esto no me convierta en la persona más popular, no suele señalarse que hay bastantes interinos (he escrito “bastantes”, ni muchos ni pocos: nótese) que se han conformado durante años, esforzándose más bien poco en la ardua tarea de preparar una Oposición o a la hora de comprometerse con su trabajo con plena motivación. Quizá porque algunos asumían que ya “habían entrado en el Sistema” o que “su vida ya estaba solucionada” o que “ahora ya nadie los iba a echar”, no sé. ¿Era ésta una forma de pensar realista, valiente y progresista o, más bien, inmovilista, complaciente y conservadora? Cuidado cuando criticamos algunas medidas por “conservadoras”, atención a lo que decimos: a todo el mundo le interesa conservar bienes y servicios. Las reivindicaciones de estos días, ¿qué son sino proclamas de cientos de interinos que querrían “conservar” sus plazas?
10-En España hay el mismo número de alumnos cursando enseñanzas no universitarias que hace 15 años y, en cambio, según datos que he leído, existen 200.000 profesores más (en todo el país). No está nada mal. ¿Está ahora la educación mejor que hace quince años…? ¿Son los alumnos más inteligentes, están mejor preparados, son más respetuosos, etc.? ¿O estaremos los profesores más deficientemente preparados? ¿O esto cómo se entiende? ¿Cómo justificamos, en este sentido, una huelga o un encierro? ¿Es la inversión en educación el único problema o hay otros más acuciantes? Si no fuese por la (triste) cuestión de los interinos, ¿se estaría haciendo tanto énfasis en la cuestión de la calidad? ¿Están la calidad o la excelencia íntima y obligatoriamente relacionadas con el dinero?
11-El trabajo de centenares de interinos (y no interinos) en Secundaria, con sus 18 horas semanales, desdobles, horas de biblioteca, atención a padres, tutorías, etc. no ha ido en paralelo con una mejora objetiva de la calidad de la enseñanza y sí con un aumento de la indisciplina, como sabemos todos. De hecho, el fracaso escolar ha aumentado en los últimos años y estamos a la cola de Europa en ese aspecto (aunque la Comunidad de Madrid no está entre las peores de España). ¿Era y es la inversión el punto central del problema?
¿No habrá que mirar para otro lado a la hora de encarar el problema del fracaso escolar existente, el déficit de calidad o la frustrante cuestión de la escasa disciplina (incluso, en casos puntuales, en la Universidad o las EOIs)? ¿No será que a algunos docentes les da rabia o pavor sólo de pensar que tendrán que pasar más tiempo en el aula con adolescentes? ¿No es trágico que falte autoridad en los centros para enderezar una situación que, según oímos, está peor que nunca? ¿No tendrá más relación, el asunto de la calidad de enseñanza, con el papel de las familias o con alguna mezquina ley de educación o con la propia época que estamos viviendo y con su “cultura” reinante (que desprecia el esfuerzo, la seriedad y la dedicación, que son pilares básicos y, por ejemplo, adora “las cosas divertidas”, “las actividades extracurriculares”, los “gadgets” tecnológicos, etc.)? En fin, ¿está realmente la calidad educativa detrás de las movilizaciones?
12-Hay numerosos idiomas cuya relevancia internacional es bastante reducida y, sin embargo, están también incluidos dentro de las enseñanzas de las EOIs. Lo cual es fantástico, sin duda… aunque pueda convertirse en motivo de debate en tiempos como los actuales. ¿Son de verdad tan esenciales como para que el Estado deba financiarlos? En este sentido, no es sencillo defender que la oferta de cursos baratos de, por ejemplo, japonés o italiano sea un asunto de capital importancia en la Enseñanza Pública. No hay que perder la perspectiva de quiénes somos y dónde estamos. ¿No habremos estado habitando un oasis (que no tenía por qué ser eterno)? ¿No habrá que relativizar, calmarnos un poco y ser prudentes cuando defendemos ese oasis?
13-Con la algarabía (comprensible) de las 20 horas y los interinos, no se está prestando demasiada atención a muchos asuntos que seguramente sean más importantes en relación a la calidad de la enseñanza y la Educación Pública. Temas candentes como los procesos de selección (que permiten a menudo el acceso a la profesión de docentes no preparados, premiando más la experiencia que la competencia), el papel pasivo de los inspectores ante los abusos de algunos funcionarios (todos conocemos a compañeros que abusan, por acción u omisión, de la Administración), la falta de control y evaluación serios sobre la labor docente realizada o el gasto excesivo de dinero público durante los años de bonanza (también en el sector de la Educación, y empleado en partidas o recursos discutibles) no se mencionan en las reivindicaciones. ¿Afectan o no afectan estos asuntos a la calidad de la enseñanza y al funcionamiento correcto de los centros?
Y en relación a los interinos, una cuestión espinosa y nada popular: ¿por qué habría que defenderlos a ellos más que a otros que, habiéndose presentado a una oposición (siendo muchas veces gente brillante), ni siquiera han conseguido poner un pie en el sistema (numerosas veces, con calificaciones superiores a las de muchos interinos)? Por decirlo con simpleza: ¿hay que defender al interino número 37, que sí ha trabajado alguna vez, pero no al 38, que nunca ha llegado a hacerlo? ¿No habría que defender más y mejor al que consiguió un 8,5 en la oposición pero se quedó sin nada, frente a alguien que, con un 5 (o un 4 o un 3), ha gozado de vacantes?
14-La principal reivindicación de las EOIs en Madrid, la impartición y certificación del Nivel C, está quedando lamentablemente algo diluida frente a los temas estrella. Sin embargo, este es el asunto de mayor relevancia para nosotros, pues de él dependen la supervivencia, popularidad y prestigio de este tipo de enseñanza financiada con dinero público. Si no se consigue el nivel C (aunque sea tras el sexto año o NA2, que ya es en realidad un nivel C impartido pero no certificado…) en las EOIs, el futuro es más oscuro que claro. El nivel C queda difuminado cuando enmarcamos nuestras aspiraciones en el meollo de las reivindicaciones de la educación obligatoria.
15-A nivel personal, pese a tener que dar dos horas más de clase, no creo que la calidad de mis clases vaya a descender. Aunque no lo podría saber con seguridad, pues hay otros factores. Pero en general, esto depende, como siempre, de los profesionales que la imparten. Insisto en que hay otros factores que influyen más en esa calidad (preparación deficiente de profesores, conformismo, falta de alicientes, escaso control de la calidad o el compromiso, poca motivación, apatía, etc.), y no se están mencionando. ¿Por qué no hablamos de todo aquello que pueda mejorar el sistema educativo (objetivo último de las movilizaciones)? Insisto: “todo aquello”.
16-Sinceramente, no puedo ni quiero permitirme perder dinero de mi sueldo como consecuencia de hacer huelga. Tengo muchos gastos, como otras personas. ¿A dónde va ese dinero que se nos descuenta: de vuelta a las arcas de la Comunidad de Madrid? ¿Se les descuenta ese mismo dinero a los sindicalistas que están metidos en las movilizaciones? ¿Es realmente imprescindible perder dinero para protestar por algo que se considera injusto o discutible? ¿Por qué ha de verse esta pérdida como “sacrificio” en el contexto amplio y refulgente de una “causa justa”? La retórica del sacrificio y de las causas no va conmigo.
17-Pese a estas medidas desagradables, considero que mi trabajo sigue contando con numerosos estímulos (para los que nos gusta realmente enseñar) y ventajas objetivas. No está de más compararse con otros sectores (públicos y privados), trabajadores y profesionales para darse cuenta de que: impartimos docencia 7 meses al año; evaluamos 2 meses al año (en junio y, sobre todo, en septiembre, no trabajamos ni mucho menos todos los días de la semana), y contamos con 3 meses de vacaciones (el verano, además de Navidad y S. Santa). Encima, pese a que la ley fija 37,5 horas de trabajo semanales, siendo sinceros habrá que admitir que muy poquitos docentes llegan a esas horas. En mi caso, calculo que le dedicaré a mi trabajo, entre horas lectivas y no lectivas, unas 25 horas semanales de promedio. A partir de ahora, quizá le dedique unas 28 o 30. Por otro lado, podemos permitirnos no trabajar los viernes (o, al menos, algunos viernes), disfrutando de tres días de fin de semana. Los que podemos seguir trabajando, no vivimos tan mal.
Pido disculpas si este artículo le molesta a alguien. No era mi intención. Seguramente me habré equivocado en algunos puntos (espero que no en todos…). Ojala sirvan todas estas consideraciones (erróneas o no), en todo caso, como señuelo o punto de partida para una discusión más completa y matizada (sin sectarismos) sobre la educación, la educación pública y la enseñanza de idiomas. En la Comunidad de Madrid, España y la UE.